jueves 08 de junio de 2006

Into the blue

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Calificación: Imagen

Este es un remake de la película de 1977 titulada The deep, protagonizada por Nick Nolte y Jacqueline Bisset. En aquel entonces, en el que Tiburón (1975) resonaba con vigor cuando de escenarios marítimos se trataba, la cinta se estrenó junto con El Exorcista 2: The heretic. Ambas eran parte de una nueva ola de películas de temporada en las que predominaba, sobre todo, la característica de poseer tramas torpes. Algo muy parecido a lo que sucede hoy en día en los meses de verano con el cine estadounidense. The deep no recibió buenos comentarios después de su estreno, lo que trae a consideración la razón por la que los estudios involucrados en esta producción decidieron dar luz verde a un proyecto con tan sombrío pasado. La verdad es que al imaginarse a Jessica Alba en un reducido bikini y mostrando buena parte de sus exuberantes glúteos, cualquier ejecutivo se ve nublado de pensamiento.

Pues es una lástima la verdad para los estudios que un trío de cuerpos por sí solos –Jessica Alba, Paul Walker y Ashley Scott- no sean capaces de atraer a la suficiente audiencia como para realizar un aceptable desempeño en taquilla –el filme recaudó la raquítica cantidad de 18,8 millones de dólares-. Si le añadimos que desde su estreno en cines hasta su lanzamiento oficial en DVD apenas transcurrieron tres meses –cuando el promedio hoy en día son cuatro-, se demuestra incuestionablemente que por lo menos, en su país progenitor, el filme fue un rotundo fracaso taquillero. Los números no demuestran la calidad artística de una película, cierto, pero en el caso de Azul extremo (título en español), que está diseñada básicamente para deleitar el ojo, da la casualidad que iluminan sabiamente el camino.

La película es una especie de Camino al dorado (2000) en donde los personajes se ven involucrados con los “piratas del caribe” y el protagonista tiene el dilema entre ir en búsqueda del tesoro o quedarse con la chica. Y aunque en términos de aventura no suena nada mal, hubiese sido preferible que los tiburones despertaran su apetito mucho antes y no hasta el final de la película. Por un lado, uno de los logros del director John Stockwell –al igual que en su trabajo previo Blue crush (2002)- es la delicadeza y grandiosidad de las escenas submarinas. Hay cierta belleza en esas imágenes que seduce. Lamentablemente, esa belleza no lo es todo.

La trama es irregular principalmente por lo tardío del filme en establecer el nudo principal, dando lugar a que transcurran aproximadamente los 40 minutos iniciales sin ningún avance significativo para la historia. En ese momento los realizadores parecen más preocupados en mostrarnos las aguas caribeñas, la fauna marina y, sobre todo, las curvas de Jessica Alba y Ashley Scott, como si de una especie de anuncio turístico para potenciales visitantes se tratara –sobre todo para los que practican el buceo-. Son obvios, por otro lado, los sucesivos encuadres de cámara gratuitos hacia los glúteos de las chicas, resaltando una atrevida y cercana toma al trasero de Ashley Scott. Y aunque para el público masculino esto representa un deleite, no ayuda en nada a desarrollar la historia.

Tal vez lo que más recordaré dentro de unos meses sobre esta película –haciendo a un lado el cuerpo de Jessica- será la envidiable capacidad de los protagonistas de retener la respiración como si de la tercera prueba del torneo de magos en Harry Potter y el cáliz de fuego se tratara –claro, sin el uso de hechizos-. Aquel que busque una historia entretenida es probable que la encuentre de una forma marginal, sin embargo, la realidad puede resultar muy distinta a lo visto en los avances de cine. Los números, en ocasiones, son sabios.

Publicado originalmente: 26 de enero de 2006