jueves 08 de junio de 2006

The family stone

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En la escena inicial de The family stone, en la que vemos interactuar a Meredith (Sarah Jessica Parker) y Everett (Dermot Mulroney), el director Thomas Bezucha nos deja absolutamente claro lo siguiente: la pareja, a simple vista, es diametralmente opuesta en personalidad. Es una escena sencilla, corta, pero con un excelente establecimiento inicial de sus personajes.

Tanto Meredith y Everett son individuos que a simple vista parecen exitosos. Ambos tienen un aspecto de personas de negocio cuyas vidas se rigen por el constante ajetreo de llamadas telefónicas y reuniones importantes. Ante las calamidades que conlleva la vida de negocios y en vista de ser época navideña, Everett invita a su prometida a pasar la celebración junto con su familia. El único inconveniente es que a la familia de Everett, digamos, no le simpatiza para nada la personalidad de Meredith. Ella será, en pocas palabras, el plato de diversión de la familia. Bonito regalo de navidad

Inicialmente me hice la impresión de que The family stone iba a ser una comedia promedio cuyo objetivo era dulcificar aún más el mensaje navideño enfocado a la experiencia familiar. Cuando la línea narrativa principal, además, involucraba la integración de la novia con la familia del novio, imaginé algo así como Meet the parents (La familia de mi novia, 2000), película que fue simpática pero sin mayores aciertos. El hecho de que el filme tenga, en cambio, una preferencia más al drama que a la comedia resultó algo de mucho agrado al final de cuentas.

Hay como una especie de lineamientos que sigue la línea narrativa novia-queriendo-integrarse-con-la-famila-del-novio. Primero, las malas miradas combinadas con los comentarios a espaldas. Segundo, la indiferencia. Todos los miembros de la familia hacen de caso que la invitada no cuenta –mostrado sutilmente en una escena en que hay una foto familiar y Meredith desea integrarse pero no puede por ser bloqueada. A eso añadirle los momentos en que por educación la familia establece conversación con la invitada, y cuando ella habla, todo mundo tiene su mente en otro lugar o muestran hipócritamente poner atención –recordar la secuencia cuando Meredith cuenta cómo conoció a Everett-.

La película está llena de situaciones comunes en este tipo de filmes. Luego siguen las escenas en donde la invitada trata de hacer todo lo posible por ganarse el cariño de la familia y falla rotundamente. La familia, luego de recapacitar su erróneo comportamiento, se reconcilia con la afectada y todos viven felices para siempre.

La cinta es una mezcla de drama-comedia-romance y es en la parte dramática, como repito, en donde obtiene los mejores resultados.

El filme logra ser bueno porque la dosis de drama se siente de peso gracias a secuencias bien escritas, y también por la participación de un buen reparto de actores que elevan el material con sus interpretaciones. A pesar de tener esos lineamientos, por decir algo, “casi obligatorios”, cuando llegan los momentos de tensión dramática más pareciera que estamos viendo un drama familiar al estilo de Puedes contar conmigo (You can count on me, 2000), del dramaturgo Kenneth Lonergan, que una película cuyas intenciones son adecuar su contenido –sobre todo el final- a un nivel 'comercial' y falsamente romántico.

Hay una escena, por ejemplo, que tiene lugar durante la cena y toda la familia está reunida compartiendo los alimentos. Durante una cálida plática llega un momento en que Meredith hace un comentario –sin malas intenciones- que ofende directamente a uno de los miembros de la familia. Eso, por supuesto, es una dinamita en una familia que no simpatiza con la persona que hizo el comentario. La escena entonces desemboca en un choque fuerte de emociones entre tres personajes, la cual carga de tensión la atmósfera y la eleva a un poderoso nivel gracias a las actuaciones de Sarah Jessica Parker, Diane Keaton y Craig T. Nelson.

Sin embargo, The family stone comete un grave error en los últimos 30 minutos. El filme es y debe seguir siendo de un solo personaje: el de Sarah Jessica Parker. Meredith es el combustible que impulsa toda la película y permite conocer a todos estos integrantes de la familia del novio. Algunos de ellos interesantes –como la madre y el padre- y otros simplemente funcionales –como el de Amy (Rachel McAdams), la chica que odia a Meredith-. Cuando todo mundo se arrepiente por su mal comportamiento, el filme da un giro en el que descuida al personaje de Meredith y se enfoca en una pésima conexión romántica que involucra el personaje de Claire Danes (la hermana de Meredith).

A parte de ello, el guionista comienza a entrelazar las historias de los integrantes de la familia que ni siquiera han sido desarrolladas de buena forma como para generar impacto. El miembro gay junto con su prometido que adoptan a un bebé de “color”. La hija embarazada que vive separada del padre de su hijo(a), etc. El filme intenta ser emotivo pero se olvida que la película es y debería de seguir siendo, hasta el final, sobre Meredith. En vez de optar por un final que siga ese lineamiento, el filme va por lo seguro y más atractivo: el final cuasi-feliz que se pierde entre toda la familia.

Recomiendo la película por tener un buen apelativo dramático –al contrario de lo que parece- y por las buenas interpretaciones del reparto. Si los Globos de Oro realmente significan algo –y no son sólo premios con intereses comerciales-, Sarah Jessica Parker tiene absolutamente merecida su nominación este año y su sola interpretación es motivo suficiente para ver The family stone. Buena película.

Publicado originalmente: 28 de diciembre de 2005