Red eye
Calificación:
Vuelo nocturno (título en español) viene a ser como un delicioso helado de vainilla expuesto al sol por un largo periodo de tiempo. Al principio el helado tiene contextura firme y buen sabor, pero al pasar demasiado tiempo expuesto a los rayos solares pasa lo inevitable: se derrite.
La película inicia con buen paso y directo al grano. Eso es algo que valoro mucho en las películas porque le quita lo pretencioso, aunque eso no significa que por esa razón todas sean buenas. El filme cuenta la historia de un plan de asesinato, y dentro de los límites razonables, no lo hace del todo mal.
Una recomendación que puedo dar es presenciar la película en estado “virgen”, es decir, sin ningún conocimiento previo de la trama ni haber visto los cortos cinematográficos. Películas como ésta son más efectivas de esa forma y yo, por mi parte, no discutiré en este espacio los pormenores de la historia –en honor a todos aquellos que aún se encuentran “vírgenes” ante el filme-.
Les diré, sin embargo, que la película es un thriller de suspenso. La razón por la que hice un contraste con el helado de vainilla que se derrite es porque el filme precisamente decae su impacto a medida que la trama avanza. La razón es la siguiente: Vuelo nocturno es una película que su pilar fundamental es generar suspenso, no contar precisamente una historia plausible, y al final es el truco de la verosimilitud –tal vez no el del suspenso- el que va perdiendo fuerza.
Es como Phone booth: 80 minutos de pura adrenalina y suspenso, pero cuando uno repara nuevamente en la trama luego de los créditos finales, salen a la luz varias inconsistencias. Pero el cine tiene esa capacidad: sesgar el análisis ante el torrente de imágenes y sucesos. Y no es malo del todo, como se podría creer. Todo depende de las intenciones que tenga el cineasta.
Así es Vuelo nocturno, una película efectiva en sus propios terrenos que su éxito o fracaso depende de la capacidad que tenga el espectador para adaptarse con el desenlace. Eso sí, a pesar del buen trabajo del director Wes Craven (de la saga de Scream), me atrevo a decir que el filme es efectivo en gran medida debido a sus protagonistas, no a su director.
Rachel McAdams (Mean girls, The hot chick) muestra una gran habilidad para mantenerse al margen de la sobreactuación (overacting), que en las tendencias del suspenso moderno es algo muy común. Cillian Murphy (Batman begins, Girl with a pearl earring), por su parte, queda perfecto en su rol como la contraparte de la protagonista. Su aspecto físico de por sí se adecua mucho al personaje. Es como su rol de espantapájaros en Batman.
Recomiendo la película para pasar un buen rato en el cine. Vuelo nocturno es más entretenimiento que otra cosa. No es pretenciosa y a pesar que decae un poco la verosimilitud del filme a medida que avanza, Wes Craven y sus actores ensamblan una película pop-corn de aquellas en que uno sale satisfecho al fin de cuentas. Me gusta la fluidez del primer acto en que los protagonistas se conocen. Muy natural y hay una química tremenda entre ambos.
Publicado originalmente: 9 de octubre de 2005



