Doom
Calificación:
Las películas basadas en videojuegos usualmente no han tenido una buena trayectoria en cuanto a calidad se trata. No es mi intención nombrar aquí cada una de las adaptaciones en este peculiar apartado, pero cabe mencionar, para ejemplificar un poco, dos títulos de muy mala reputación: Super Mario Bros (1993) y Wing Commander (1999). Terribles adaptaciones la verdad. Pero Doom, por su parte, no llega a extremos tan lamentables, aunque hay que aceptar que tampoco nos encontramos ante un trabajo sobresaliente.
Quizá lo más rescatable del filme es que hace pocos intentos por desarrollar a sus personajes y se enfoca principalmente en la cacería de las criaturas. Pues de eso trata Doom, sobre un grupo llamado Rapid Response Tactical Squad (RRST) que viaja mediante un portal al planeta Marte para proteger las instalaciones Olduvai que están siendo amenazadas por enigmáticas criaturas. Y en este caso digo que fue preferible que no se desarrollaran los personajes porque ni quiero imaginar lo contrario al ver lo absurdo que resultan los pocos intentos por hacerlo. Es mejor mantenerse enfocado en un solo aspecto de la narración, y para este filme, la acción resulta el traje perfecto para la ocasión.
Estoy casi seguro que los fanáticos del juego aclamarán este filme –sobre todo por la secuencia en primera persona que hace tributo al juego-, pero es de aceptar que nos encontramos ante un refrito que, entre otras cosas, cuenta con una de las peores interpretaciones de la última década. Me refiero a Rosamund Pike, la arqueóloga forense. Es cierto, el personaje no da mucho terreno para maniobrar, pero que desastroso cada primer plano en que la actriz se ve involucrada. Y del argumento de los experimentos genéticos fallidos ni hablemos.
El grupo RRST cuenta con ocho integrantes aproximadamente al inicio del filme. Por respeto al lector(a) que desee ir a ver la cinta no voy a revelar mayores detalles, pero todo aquel que se aventure en este viaje al planeta rojo -cuyo paralelismo con Alien (1979) es muy notorio- deberá saber de antemano que esta cinta guarda semejanzas con los bodrios juveniles de “terror” de hoy en día, en la que cada personaje existe únicamente para terminar mutilado y asesinado vilmente. Es la dotación de energía que brinda la banda sonora y el marginal entretenimiento que ofrecen las secuencias de acción lo que hace pasar a Doom como una película regular, aunque intente darnos lecciones afirmando que el 10% del genoma humano aún no ha sido descifrado -y eso que los personajes están en el año 2046 y el genoma humano se descifró completamente en el 2003.
Peores películas de video juegos las hay –mucho peor en verdad, como ya he mencionado-. A Doom, sin embargo, se le puede atribuir un cierto nivel de decencia por sus pocas pretensiones y por algunos momentos de ingenio, como esa línea fenomenal en que uno de los personajes principales dice irremediablemente: “no se suponía que yo muriera”. Un pasaje de antología la verdad. Queda dicho entonces: el filme ofrece esporádicas dosis de entretenimiento y para los que gustan de la acción la cinta resultará satisfactoria en la medida del caso, pero realizando un balance general nos encontramos simplemente ante un trabajo regular.
Publicado originalmente: 16 de febrero de 2006



