Zathura: A space adventure
Calificación:
Esta cinta, que es una adaptación del libro ilustrado de Chris Van Allsburg –el mismo autor de El expreso polar (2004)-, es una entrega cargada de entretenimiento y fantasía que, en muchos sentidos, es superior a su más adecuada e inmediata comparación: Jumanji -también del mismo escritor-. Las referencias con la película de Joe Johnston son hasta cierto punto ineludibles ya que su semejanza en las respectivas historias no es en ningún momento cuestionable. Zathura, para decirlo en pocas palabras, es básicamente la versión del siglo 21 de aquella película protagonizada por Robin Williams.
Y no es debido a los efectos visuales que una sobresale más que otra –pues que inexactitud sería basarse en tal cometido cuando ambos filmes se llevan diez años de diferencia y los avances tecnológicos desde aquel entonces han sido gigantescos-, sino más bien que bajo el supuesto de que ambos filmes han sido diseñados para entregar una considerable dosis de aventura y fantasía, Zathura es mucho más eficiente a la hora de lograrlo. Primero, porque se atiene al pie de la letra a su objetivo y, segundo, porque la ración de entretenimiento es más energética y devota a su propósito.
Los realizadores –quien como director tenemos a Jon Favreau, el mismo de Made (2001) y Elf (2003)- nos cuentan una especie de fábula-apólogo intergaláctica en el que un par de hermanos –uno de diez años y el otro de seis- luchan por subsanar sus rivalidades –tan propias de todos los hermanos, sobre todo a esas edades- mientras están inmersos en un magnífico juego de mesa llamado Zathura. Para poder regresar a casa ambos deberán completar el juego antes que una raza de reptiles alienígenas los aniquile inescrupulosamente. A ellos, y, de paso, a su hermana mayor que duerme fraternalmente en un estado criogénico en el baño superior.
Una periodista del New York Times, en su reciente artículo sobre la duración un tanto “excesiva” de la nueva ola de películas que se están exhibiendo en Estados Unidos (como por ejemplo King Kong, The new world, Munich, etc.), mencionaba que las audiencias están tan informadas sobre las películas hoy en día que tal vez no sería necesario incluir en los filmes esas escenas de establecimiento de los personajes al inicio, ya que, de todos modos, la gente ya sabe de antemano, por ejemplo, que en Brokeback mountain la pareja de vaqueros es gay o que en The new world los ingleses llegarán a las nuevas tierras.
Grave error me parece. Una película, por mucho que se publicite, siempre necesita un adecuado establecimiento de sus personajes. Para ella –siguiendo sus lineamientos-, Zathura, por ejemplo, debería de ir directo al grano e iniciar inmediatamente a partir del juego. La película no es larga –dura 113 minutos aproximadamente-, pero uno de sus principales puntos a favor es que logra establecer de una forma muy orgánica y acertada a los principales personajes que habitarán la historia. Todo en los primeros minutos de metraje. Y no se trata de la duración –que como ya dije es corta en este caso-, sino de la tremenda importancia que representa para la historia el hecho de establecer bien a sus personajes.
Los chiquillos, por otro lado, son estupendos en sus interpretaciones. A diferencia de Jumanji –que contó con estrellas de renombre como Robin Williams, Bonnie Hunt o Patricia Clarkson-, Zathura sólo cuenta con este par de pequeños actores totalmente desconocidos para las grandes masas, quienes, en síntesis, llevan con buen tino toda la dinámica y peso del filme. Sus reacciones y comportamiento ante cada situación son genuinas, dando como resultado la fuerte impresión de que estamos viendo niños y conflictos reales, no una mera adecuación para un guión cinematográfico.
Debo aceptar que hay cierto sentimentalismo y un par de líneas de diálogo fuera de lugar en la construcción de la moraleja, pero la película, aún así, es un paquete intenso de aventura que encaja a la perfección como entretenimiento familiar. Aunque son los pequeños los que más se identificarán con los personajes, los adultos gozarán con el suspenso y explosión de efectos visuales. Diez niños estaban sentados justo una fila atrás de mí y para cuando salimos del cine tuve la oportunidad de escuchar sus reacciones. Todos le dijeron casi en conjunto a su hipotética madre –porque no creo que los diez niños son de ella-: “Estuvo buenísima la película”. Lo siento Chicken Little (sarcasmo).
Publicado originalmente: 19 de enero de 2006



