The interpreter
Calificación:
Este es un thriller que hace dos cosas muy bien. Primero, tiene un buen manejo del suspenso, y, segundo, no cae en la trampa fácil de la historia de amor. Al contrario, en vez de mostrarnos los clásicos giros de las historias políticas se dedica a reforzar el desarrollo de los personajes de una manera muy grata. Una cosa quiero aclarar: no es que La intérprete (título en español) tenga esa sustancia que caracteriza los thrillers políticos como el caso de Todos los hombres del presidente (1976), con Dustin Hoffman y Robert Redford, o JFK (1991), con Kevin Costner, pero de alguna manera u otra, gracias a su energética puesta en escena y manejo del suspenso, logra cubrir el aparente enredo político que toda la trama conlleva.
Digo aparente porque no hay mucha política involucrada si se le ve detenidamente. La película es más bien un thriller “a secas”. Su objetivo no es en ningún momento –por lo que presencié en pantalla- crear un discurso político sobre las Naciones Unidas y su involucramiento en cuestiones de genocidio o paz mundial. Es cierto que sus instalaciones son el set principal de la película, pero el filme trata sobre un intento de asesinato y una conspiración, no sobre política. Desde ese punto de vista La intérprete es una buena película. Tiene los suficientes elementos para mantener el suspenso a lo largo del filme y hace, como mencioné, algo que se aprecia mucho en toda película: desarrollo de personajes.
Silvia Broom (Nicole Kidman) y Tobin Keller (Sean Penn) no son personajes excepcionales, pero, sin embargo, son desarrollados lo suficiente como para darles esa fuerza que los aparta de personajes vacuos de otros thrillers. La escena en que ambos personajes hablan por teléfono durante la noche, cada uno en su apartamento, es muy íntima y acerca emocionalmente a cada personaje. De igual forma cuando Tobin revela la tragedia de su esposa a Silvia.
Esta es una película que recomiendo. Todavía no entiendo por qué el personaje de la intérprete, siendo de raíces africanas, tuvo que haber sido una mujer blanca y rubia; en realidad es posible, por supuesto, pero no deja de “cosquillear”. Sydney Pollack –director-, al haber filmado en locación real, captura de gran forma la atmósfera que se vive en las Naciones Unidas; sus pasillos, seguridad, etc. Al carecer de una trama política sólida el director hace lo que mejor se puede hacer: enfocarse en los personajes. Buena película.
Publicado originalmente: 17 de octubre de 2005



