The emperor's club
Calificación:
Hay bonitas enseñanzas que adornan Lección de honor (título en español). Muchas de ellas ya vistas hasta la saciedad, pero bonitas al fin y al cabo. Y de gran valor. El mensaje de Hollywood es claro: “toda fórmula exitosa seguirá teniendo presencia en la industria”, porque lo que aquí se muestra, en definitiva, no es nuevo. Y lo que hace que una película sobresalga son sus aportes o la perspicacia para presentar su historia. En ese terreno la película se mantiene marginalmente a distancia. Con aciertos y desaciertos.
Las películas de maestros excepcionales que influyen en sus estudiantes son muestra recurrente de la idea que toda persona ha sido influida y moldeada por otra. Para bien o para mal. Tenemos como ejemplo una película bien recibida por muchos como Mentes peligrosas (1995), en donde una maestra (Michelle Pfeiffer) marcó la vida de unos estudiantes flojos y mal hablados hacia la rectitud. O la ya conocida Sociedad de los poetas muertos (1989), que es la que más sobresale en este subgénero.
Me parece que la variante más significativa de este filme con respecto a otros de su categoría es que en éste hay un hecho fundamental y que le otorga una buena dimensión a la propuesta: al final, el maestro le falla a su alumno. De ahí parte la reflexión ética. No hay finales autómatas en que los estudiantes han pasado por un proceso de enseñanza-aprendizaje para que al final de la película sean un producto útil e integral a la sociedad. Al mejor estilo Hollywood.
Aquí el asunto es distinto. La relación maestro-alumno da resultados totalmente opuestos. Eso le da valor como película pues la narración va orientada a explorar otros rumbos. Pero a pesar de sus aciertos hay algo que la cinta no logra, y eso es despojarse de su aura cliché (lo repetido y cansino de películas de su género). Sobre todo una mala elección de Emile Hirsch como el antagonista del profesor Hundert (Kevin Kline).
La interpretación de este niño como el estudiante rebelde es en muchas ocasiones caricaturesca y con falta de sustancia –vivo ejemplo de ello es lo inconsistente que resulta ver las pertenencias en un viejo baúl del estudiante-. Lo mismo sucede cuando el jovencito crece. De igual forma están presentes las típicas situaciones en las que hay que recurrir a frases de grandes intelectuales para probar algún argumento como válido. Algo muy común en películas de este tipo. Y así están presentes otros convencionalismos típicos que restan mérito al filme.
Lección de honor, sin embargo, es un bonito ejemplar que hasta puede ser utilizado como material pedagógico, pues en el fondo hay reflexiones muy buenas, pero al final de cuentas dista de ser una película que marque el horizonte por estos terrenos. En general, no es más que una cinta regular.
Publicado originalmente: 23 de enero de 2004



