Flight 93
Calificación:
No tengo acostumbrado publicar críticas sobre películas hechas para televisión, pero dadas las características de Vuelo 93 -que narra parte de los eventos del once de septiembre de 2001- me pareció oportuno hacerlo. Dos razones. Primero, porque hay una clara diferencia en el tratamiento cinematográfico de la historia que la aleja de los usuales filmes hechos para TV –los cuales ocupan usualmente un lenguaje visual y recursos más limitados debido a consideraciones de presupuesto-. Y segundo, porque desde hace un par de meses se ha iniciado la etapa en que Hollywood está mostrando sus cartas en el asunto, luego de cuatro años de silencio. Primero con esta cinta hecha para televisión, segundo con el estreno de United 93 de Paul Greengrass –que aunque posee un título similar, no se refiere al filme que hoy comento-, y tercero con el aporte de Oliver Stone con su película titulada World Trade Center. Aunque no son los únicos filmes que hablan sobre el evento, sí son los que más alcance han tenido en cuanto a su distribución, haciendo posible que un mayor número de espectadores puedan verlos. Debido a que es una nueva etapa que aborda un tema sensible, sin duda es interesante observar las reacciones cinematográficas de los estudios y compañías que tienen más poder e influencia en el medio.
El tratamiento del tema en este filme es, como se podría deducir por el efecto causado en la psique de los estadounidenses, conservador. Inclinado principalmente al instinto de supervivencia y dejando a un lado el tema político. No es una propuesta que ataca a los responsables –directos e indirectos- ni recrimina al gobierno por sus fallas de seguridad; es, en términos sencillos, una película humanizada que muestra –o intenta mostrar- el coraje y determinación de los pasajeros para impedir el objetivo de los terroristas que secuestraron el vuelo en alas de cumplir una misión suicida. En este apartado uno de los elementos positivos en el tratamiento de la historia es que los realizadores no retratan a los personajes como el arquetipo que simboliza ‘el imperio estadounidense’ que “no negocia con terroristas” –visto por ejemplo en filmes como Air Force One (1997)-, sino que, al contrario, los dibuja como gente ordinaria que simplemente lucha por sobrevivir, despojándolos de esa aura tan presente en Hollywood de que los Estados Unidos son –como decimos coloquialmente- “la mamá de tarzan”.
Punto a favor sin duda, ya que de esa forma no se vuelve pretensiosa ni una más de la lista. Sin embargo, aunque logra eliminar los tintes políticos y heroicos al estilo Armageddon –la máxima expresión del ‘sacrificio’ estadounidense por el bien de la humanidad-, el filme cuenta con varias fallas que minimizan su impacto. Primero, sin duda, son los actores. La decisión artística de no incluir actores de renombre es acertada, pero en varios tramos los encargados de llevar a cabo la tarea no logran solventar las exigencias dramáticas –y me refiero a personajes de una sola dimensión-. Segundo, el director no ayuda a establecer correctamente la atmósfera de tensión al no utilizar suficientemente el recurso de la cámara en mano (hand-held camera), lo cual hubiese logrado opacar, de paso, algunos desperfectos interpretativos. Y tercero, algunos guiños como introducir demasiados bebés a escena –recurso excesivo para lograr, quizá, compasión- o cierta falta de ‘lógica’ en algunas acciones –como cuando uno de los terroristas deja campo abierto para que los pasajeros se reúnan y planifiquen- hacen que el filme tenga varias fisuras que minimizan, como repito, el impacto del drama retratado.
La fotografía es buena. La dirección, por otro lado, tiene sus altibajos pero sale adelante. Y la partitura musical, que no es mucha a excepción de los minutos finales, no es empalagosa ni ofensiva. Vuelo 93 intenta capturar un momento lleno de dramatismo. En ocasiones lo logra con segmentos en que los pasajeros se despiden de sus familiares, o cuando los terroristas toman control del avión, mientras que en otros tramos falla debido a las interpretaciones –sobre todo-. Se desconoce exactamente si el choque del avión fue debido a los pasajeros o si fue derribado por militares. Los realizadores se inclinan por lo primero, y para ello utilizaron transcripciones de llamadas telefónicas que realizaron los pasajeros durante esa mañana, artículos periodísticos, entrevistas a los familiares, etcétera, para retratar una historia de heroísmo y coraje. ¿Lo lograron? Hasta cierto punto sí, pero por muy sensible que sea este tema el filme me parece un trabajo regular. Faltó tensión cuando se necesitaba e interpretación que los actores no pudieron entregar con solvencia –ojo con los primeros planos-. La película está disponible en DVD y es una producción original de A&E Mundo.



