La dama en el agua
Calificación:
Cleveland Heep (Paul Giamatti) es un superintendente de un atractivo complejo de apartamentos. Una noche, luego de un laborioso día de trabajo, una extraña visitante nada en la piscina en horas no permitidas. Story (Bryce Dallas Howard), la infractora, es misteriosamente de otro mundo y ha llegado a enviar un importante mensaje para uno de los habitantes del complejo. Sin mayores explicaciones y, quizás, atraído por la bondad que emana la joven, Cleveland decide ayudarla a realizar su propósito (no sin unos cuantos intentos por deshacerce sutilmente de la tarea en un inicio). Así arranca la travesía de estos dos sujetos que, con la ayuda de otros habitantes del lugar, deberán ayudar a cumplir la misión de Story, y, posteriormente, mandarla de regreso a casa sana y salva.
El director, M. Night Shyamalan, basa su guión en un cuento que él mismo escribió para sus hijos. Claro, en la versión cinematográfica hay varias modificaciones con el objetivo, supongo, de no hacer del material un trabajo demasiado infantil, de modo que el público potencialmente objetivo se incremente. Y así sucede, pues los avances no muestran ni por cerca que se trate de una historia basada en un cuento para niños. Lady in the water (título en inglés) ni es tan infantil, ni tampoco llega a ser un trabajo que se le preste demasiada seriedad. Y ahí, me parece, está el problema. Y lo considero así debido a que intenta ser ambas cosas y no termina cuajando en una ni la otra.
No creo que Shyamalan haya deseado crear un trabajo serio en un sentido estricto, pero sí al menos uno que siga los lineamientos de sus trabajos previos, en donde combinó muy bien lo sobrenatural, fabulesco y el suspenso con una cuidadosa atención al desarrollo de sus personajes. Sin embargo, aquí no sucede eso. Se le presta demasiada atención a la exposición de la mitología del cuento que todos los nombres de las criaturas y personajes importantes del mundo de Story llegan a cansar. Y a cambio de eso se margina el desarrollo de los personajes, que es lo que, desde mi punto de vista, realmente ha hecho que Shyamalan pueda diferenciarse en términos narrativos (sin mencionar la narración visual y su manejo cuidadoso de los planos). Sus películas no han sido sobre fantasmas, superhéroes, extraterrestres o criaturas del bosque. Sus películas han sido sobre personas ordinarias y sus conflictos internos.
Con el personaje de Cleveland Shyamalan intenta, con tres escenas principalmente, darle esa perspectiva dramática a su guión, en donde nos muestra que su personaje ha atravesado un duro acontecimiento que envuelve a su esposa y a su hija, pero en retrospectiva esos intentos dan la sensación que el desarrollo del personaje ha sido, en definitiva, escaso. Lo que predomina en el relato es, como he mencionado, los elementos mitológicos del cuento: los scrunts, las águilas, la sociedad, el intérprete, etcétera. Y eso cansa debido a que, primero, siempre se recurre a los mismos dos personajes (una madre y una joven de origen asiático) para que la trama avance, y, segundo, porque hay una constante repetición de los nombres de los personajes mitológicos.
El carisma e interpretación de Paul Giamatti definitivamente son los responsables de soportar el peso de casi todo el filme. Los guiños del tartamudeo, la gesticulación del actor, sus reacciones y su intensa escena clímax ya casi al final de la cinta son un fuerte motor para enganchar al espectador. De no ser por él, me atrevo a decir, toda la propuesta quedaría desplomada, ya que ninguno de los actores secundarios tienen la suficiente presencia y peso para suplantarlo. Aunque este no es el filme clave de su carrera, sí sería bueno que se le otorgara el reconocimiento que se merece ya que es un actor muy versátil y de buen porte.
Como nos tiene acostumbrado, Shyamalan logra robar uno o dos brincos al espectador con su manejo del suspenso. Algunos planos son, por sí solos, interesantes y llamativos. La partitura musical, en esta ocasión, es para el olvido, y la fotografía es correcta nada más. No hay mucha riqueza cinematográfica como en trabajos previos de este director pero en general varios guiños –como por ejemplo el personaje del crítico de cine, la escena de la revelación al escritor o los mismos fumadores en algunas escenas- hacen de la película un buen complemento a la interpretación de Paul Giamatti como para considerarla regular. Lady in the water no es una película del todo recomendable para una visita al cine, pero los seguidores de M. Night Shyamalan, me parece, no podrán evitarlo (y no los culpo). Lo más recomendable sería una función casera en DVD. Mientras tanto a esperar el próximo proyecto de este, sin duda, gran director.



