La verdad incómoda
Calificación:
Aunque fuera de la cartelera salvadoreña a estas alturas, An inconvenient truth (título en inglés) pronto llegará al mercado de DVD original. El que no pudo ver este documental en cines puede perfectamente alquilarlo en DVD. Como sabrán por periódicos locales, el filme tiene como protagonista –o más bien, orador- al ex-presidente de los Estados Unidos, Al Gore. Para muchas personas el sólo hecho de que una figura como él sea el exponente de una temática como el calentamiento global genera cierto escepticismo. Cabe recalcar que los políticos, en su mayoría, gozan de pocas credenciales de credibilidad en cuanto a tópicos que involucren el beneficio común. Pero hagamos a un lado su figura política y centrémonos en su rol de activista ecológico, que es lo que él mismo y los realizadores desean, por un lado, posicionar (fallando por momentos).
No me cabe la menor duda que el espectador potencial estará dominado principalmente por el morbo que genera su presentador, probablemente restando atención al verdadero mensaje que se desea transmitir (o, por lo menos, el que más resonancia tiene en toda la propuesta). Tal mensaje, y es que no se puede negar que es el que más impera durante la proyección, no es más que una concientización para que la humanidad cambie de mentalidad y comience activamente a proteger el planeta.
De paso, Gore, ni lento ni perezoso, aprovecha para colar un par de “comerciales” auto-promoviéndose para que, desde las filas políticas, implicando que si fuese elegido en algún cargo de alto mando, pueda influir y realizar cambios que eventualmente ayudarían a mejorar la situación del calentamiento global (ganando, por supuesto, potenciales votos de activistas ecológicos en caso de que se llegara a postular nuevamente para presidente). Y aunque ello es algo que le resta puntos a la hora de valorar su propuesta (pues genera dudas sobre sus verdaderas intenciones), lo que Gore expone durante su presentación, política o no, es algo que no se puede pasar por alto.
El calentamiento global, a nivel científico, no es una teoría. Es un hecho. Gore se encarga de mostrar con datos, gráficas, técnicas oratorias, fotografías y otros recursos, que el planeta se está deteriorando severamente debido a la contaminación que producimos, y lo hace de una forma muy elocuente, a buen ritmo para mantener la atención durante la presentación, y con un grado de conocimiento sobre el tema bastante elevado. Lo que ahí se expone, claro está, no es nada nuevo. Es sencillamente una recopilación de lo que se ha venido manejando sobre el problema desde hace años. Pero, como repito, el objetivo no es mostrar nuevos descubrimientos hechos por Gore o algún grupo de científicos que haya contratado, sino más bien utilizar toda esa información para poder concientizar al espectador del daño que se está causando. Cambiar paradigmas.
¿Lo logra? Lo más probable es que la respuesta sea no, pero sin duda es un recordatorio que, si se insiste, va a ir penetrando poco a poco en la mente de todos, al igual que lo hace la publicidad agresiva de un producto o servicio. Lo que hay que hacer, diría un publicista ecológico, es posicionar al calentamiento global. Dejando a un lado los “comerciales” de Gore, que no son significativos como para desvalorizar completamente la propuesta, La verdad incómoda es un trabajo que recomiendo, sobre todo para todo aquel que no conozca nada sobre el tema. Aquellos que ya han visto más de algún documental en televisión por cable o han averiguado por sus propios medios sobre el tema (por citar un par de ejemplos), es muy probable que no encontrarán información nueva, por lo que no se pierden de mucho.
El filme es la grabación de una de sus conferencias que expone alrededor del mundo, y, de la cual afirma, ha repetido más de mil veces durante su vida. De forma paralela se cuenta parte de la historia personal de Gore y su familia, siempre haciendo contrastes con el tema principal que expone. En general, buen filme. Quizás lo único que habría que hacer para que tenga más aceptación es suplantar a Gore por alguien no conocido (por el morbo, por supuesto), pero eso no es algo que estuvo en nuestras manos desde un primer momento. De todos modos, una búsqueda en internet sobre el tema no le caería mal a nadie.



