viernes 27 de abril de 2007

Rebeldes con causa (Wild hogs)

Imagen

Calificación:Imagen

De alguna manera u otra no es tan difícil descifrar el porqué alguien con el poder de dar luz verde a un proyecto le otorgó su aval a uno como el de Wild hogs (por su título en inglés), tomando como base, por supuesto, que nos encontramos en el corazón de Hollywood y en el sistema de los grandes estudios. Primero, el guionista ha escrito trabajos exitosos como Arrested development y My name is Earl –ambas series televisivas de gran auge y popularidad–; y, segundo, cuatro actores “clase A” acceden a protagonizar la cinta en la que el concepto principal se basa en crear un filme de comedia cuya célula madre es el desborde de personalidades del cuartero. De esa manera quizás ningún otro ejecutivo culparía la decisión de llevar a cabo el proyecto –aunque quedó espantoso y de mal gusto– si uno de los mandamientos que suelen cumplir es que exista, como mínimo, un buen concepto... Perdón, quise decir un concepto rentable.

Yo no lo voy a negar. Desde el punto de vista de mercadeo este guión es sencillamente una mina de oro. Hay trabajos, por ejemplo, que son buenos y tienen un gran potencial artístico pero que son rechazados por los estudios debido a que no existe una idea clara de cómo realizar la campaña de mercadeo. Wild hogs, sin duda, es tarea fácil si hablamos en esos términos. Su indudable éxito en la taquilla estadounidense y mundial es un claro indicador de que el concepto se está vendiendo como pan caliente. Pero debido a que la calificación que otorgo no tiene como fundamento si un concepto es rentable o no (de lo contrario habrían muchas con cinco estrellas), la película, en términos artísticos, es sencillamente un desastre.

El filme inicia mostrándonos, utilizando la mayor economía narrativa posible, cada uno de los integrantes de este grupo de cuarentones –o por lo menos eso supongo ya que no soy muy bueno con las edades–. La más económica de ellas es para Dudley (William H. Macy), un ingeniero en computadoras que se la pasa chocando con letreros una considerable parte del metraje. En su escena –que ocurre en un lugar público– vemos como ha diseñado un sistema de reconocimiento de voz para su computadora, la cual al decir “I think I’ll have to reach aternative specs” (creo que tendré que buscar especificaciones distintas), el aparatito lo interpreta como “alternative sex” (sexo alternativo), de modo que repentinamente un puñado de sitios pornográficos comienzan a poblar la pantalla del ordenador y todos los clientes del lugar (niños entre ellos) comienzan a alterarse por el momentáneo desorden que genera la traviesa computadora. Con un estilo similar se van presentado cada uno de los protagónicos con el objetivo de señalar que, aparte de su amistad, comparten una crisis de vida que los está llevando al viejo terreno de la frustración.

Así deciden emprender un viaje alrededor del país como motociclistas de corte rudo y despreocupado, todo con el objetivo de liberar tensiones y darle un nuevo enfoque a sus vidas. Pero lo que sucede luego de esa introducción es algo nefasto. La película, que intenta ser por lo menos graciosa, se construye con los más absurdos gags (situaciones cómicas) que usted se pueda imaginar. Un ejemplo: los tipos, tratando de divertirse y socializar con la gente de un pueblo que les ofrece posada, tienen que enfrentarse a un toro encerrado al cual deben de darle una palmada en el trasero para mostrar, supuestamente, su valentía. ¿Se preguntarán qué sucede después? Sólo imagínenlo. Así es de predecible y poco ingeniosa. Con eso lo resumo todo.

Le suman unas seis o siete escenas de ese tipo y listo: el exitaso de taquilla. Travolta y Macy son los únicos que hacen algo marginalmente rescatable (sobre todo Macy con su papel de nerdo, aunque abusan con el recurso de los golpes), pero no pasan de ser, como decimos en lenguaje coloquial, “patadas de ahogado”. La cinta tiene un guión sin mayor interés en desarrollar los conflictos internos de los personajes, que en un primer momento son la causa de todo el viaje; lo único que le interesa vívidamente son los conflictos externos. Y no es que el filme deba ser, en cambio, una exploración intimista de la crisis de vida de sus personajes (se ven claras las intenciones desde el inicio), pero si las escenas son torpes y poco graciosas, y de paso el guionista intenta rellenar en los momentos decisivos con esa pizca de reflexión de los principales (cuando sólo se obtiene algo forzado y fuera de lugar por el poco interés que se ha mostrado), en realidad se nota que existen serios problemas.

Un consejo: si comparten en mayor o menor medida mis apreciaciones no gasten su dinero en este título. Si quieren, en cambio, gastar su tiempo, les recomiendo que lo hagan cuando el filme se transmita por televisión. Rebeldes con causa, no me queda duda, es una mala película y no vale el precio de la entrada ni el alquiler de su DVD. Lo que demuestra, quizás, es que sus protagonistas ya van en decadencia con sus respectivas trayectorias –con excepción de William H. Macy–, al igual que, irónicamente, sus personajes.

NOTA: Este título es conocido en España y otros países como Cerdos salvajes (con un par... de ruedas).

P.D. Como ya les había comentado lo nuevo para la próxima semana (el comentario de lo último de Almodóvar), agrego, de paso, una que actualmente se exhibe en cartelera: Prueba de fe (The reaping), protagonizada por Hilary Swank. Nos vemos hasta entonces con esos dos nuevos comentarios. Feliz fin de semana.


Escríbeme: neo.reviews@gmail.com - Subscríbete: entérate aquí.

Comentarios

Añadir un comentario