miércoles 02 de mayo de 2007

Prueba de fe (The reaping)

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Un considerable número de personas recuerdan a una Linda Blair poseída por un demonio en El exorcista (1973); otros, los más contemporáneos, recordarán a un Arnold Schwarzenegger batallando con el mismísimo diablo y el nacimiento del anticristo en El final de los días (The end of days, 1999). Ya sea que se hayan visto La profecía (1976), La novena puerta (The ninth gate, 1999) o Constantino (2005), lo cierto es que un buen número de las cintas que tienen que ver de alguna manera u otra con temáticas como las posesiones, el infierno, el anticristo o el fin del mundo, casi siempre ejercen una especie de magnetismo hacia las salas de cine, usualmente por lo curioso e intrigante que resulta ver plasmados estos temas apocalípticos en la gran pantalla (sobre todo cuando van acompañados por una interesante campaña de mercadeo). Prueba de fe, creo yo, no es la excepción. Las plagas bíblicas, en este caso, son la atracción principal. Una actriz doblemente oscarizada, por otro lado, es el respaldo actoral.

Hilary Swank interpreta a una ex-misionera que se dedica, luego de un trágico suceso de su pasado, a desmitificar científicamente los llamados milagros. Su perfil, digamos, va enfocado al agnosticismo. Para ella todo este tipo de sucesos cuentan con una explicación racional (sencilla en ocasiones, no tanto en otras). Su compañero, el otro lado de la moneda, aunque lleva una estupenda relación con Katherine (Swank), busca en cambio reafirmar que los milagros existen y que, además, muchas de las cosas religiosas cuentan con un respaldo científico (o por lo menos así lo señalan las notas de producción en cuanto al personaje).

Un día ambos son llamados para investigar un acontecimiento, sin duda inusual, en un pueblito sureño de los Estados Unidos, en donde misteriosamente se han comenzado a manifestar cada una de las plagas bíblicas que menciona el Éxodo. Así, con el tono oscuro y emblemático que caracteriza a este tipo de propuestas, arranca el asunto.

Pero me parece que hasta ese momento debió quedarse.

Lastimosamente luego de que se ha filmado una buena parte del metraje ya no hay vuelta atrás. El punto es que, como suele suceder, todo el rollo de los personajes y el planteamiento inicial en una buena parte de las cintas que encajan en esta categoría, casi siempre se pueden encasillar como cliché. Es decir, sin aportar nada verdaderamente fresco a la receta. Eso es precisamente lo que sucede en este caso.

La tipa o el tipo que ha perdido la fe por algún evento del pasado es un recurso tan refrito que si no me hubiese comprometido a redactar este comentario estuviese viendo, en cambio, el segundo juego de la final de baloncesto local (aunque no soy seguidor del deporte), el cual está ocurriendo en este preciso momento (para ustedes las 8:18 p.m. del día de ayer). Por lo menos, de esa manera, hubiese salido de lo común, ya que no suelo asistir a ese tipo de eventos, y no hubiese gastado mi tiempo en redactar un comentario sobre una película que tiene mínimas cosas para ofrecer (lo acepto, planifiqué mal el día de verla y la hora de redacción en todo caso).

Para resumirlo un poco, lo único rescatable de todo el meollo es la escena de las langostas. Lo malo, creo yo, es lo siguiente: uno, el arco dramático de la protagonista es flojísimo (en donde al final del metraje se supone que es una creyente). Dos, ningún personaje secundario muestra un poco de solidez para compensar lo cliché de la científica. Y tres, la escena final, si me disculpan, es tan absurda que hasta ganas de reír da (o de abuchear).

Lo bueno, por otro lado, son algunos pasajes fotográficos atractivos (los pantanos por ejemplo). Pero lo que verdaderamente engancha, y hay que esperar hasta los últimos minutos para verlas, son las langostas. Eso sí, sólo por esa escena no vale el precio de la entrada, tampoco es para tanto, pero por sí sola tiene un impacto visual bastante aceptable.

En fin, vi la película porque a mí, por lo menos, me llamó la atención lo de las plagas. Creí levemente que podía ser un poco distinta, sobre todo porque su protagonista es Hilary Swank, pero resultó ser algo parecido a Freedom writers (Diarios de la calle), también protagonizada por ella; claro, entre esas dos es obvio que me quedo con la de la maestra y sus alumnos.

No es Swank el fallo, quien hace lo que puede. Tampoco Stephen Hopkins (director), el cual hace un trabajo pertinente para el estilo de este tipo de filmes. El problema, se nota, recae en el guión. Prueba de fe, después de todo, es una película que se deja ver, pero no se logra escapar de lo refrita que resulta su propuesta. Yo la recomendaría sólo para aquellos que verdaderamente les encanta las de su casta, pero añado, sin embargo, que sería mejor una sesión casera con el DVD.

NOTA: Este título es conocido en España y otros países como La cosecha.

P.D. Para la próxima semana traigo dos comentarios. El primero será sobre un nuevo estreno en DVD pero que ya pasó por la cartelera local: Una noche en el museo (Night at the museum). El otro será, como podrán imaginarse, sobre El hombre araña 3 (Spiderman 3), filme que tiene su estreno mundial el 4 de mayo y se exhibirá a la medianoche en nuestro país. Que tengan un buen día.


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