El hombre araña 3
Calificación:
Ante tanta expectativa es fácil quedar desilusionado. Ante el sólido y energético trabajo realizado en la segunda entrega del arácnido el desafío se presentaba aún mayor; y aunque este servidor se queda con lo visto en el segundo capítulo, Spiderman 3 es –para la expectativa de los pocos que aún no la han visto– una “conclusión”, creo yo, satisfactoria de esta llamada trilogía del hombre de los rascacielos. En el sentido estricto ni es una conclusión ni será –probablemente– una trilogía (después de los millones recaudados y de contar con tanto material disponible para ampliar la saga, sería extraño que no veamos una cuarta entrega en el futuro), pero lo que sí parece entrever el asunto (aunque nada está escrito en piedra) es que el filme se podría interpretar como la despedida del talento creativo que ha estado tras bambalinas durante estos seis o siete años que lleva la franquicia –tanto para los actores principales como para el director–. Pero la verdad son sólo especulaciones mías; un suculento cheque de ocho cifras puede hacer cosas interesantísimas con las personas.
Ahora bien, vamos al grano. El potencial problema que yo le veía a todo el meollo era que los guionistas fuesen a crear un producto demasiado volátil al introducir a tres enemigos. Es decir, el relato podía deambular de un lado a otro tratando de desarrollar a cado uno de ellos de modo que al final de cuentas, con sólo dos horas y ficha de duración, todo el asunto resultara superficial y hasta forzado. Mis sospechas no estaban tan alejadas de la realidad la verdad, pero tampoco es para decir que el resultado es desastroso. Se siente un poco apresurado, cierto, pero aceptable después de todo. Harry Osborne (James Franco), por ejemplo, es carta aparte, pues no necesitaba introducción y su motivación ya había quedado establecida en la segunda entrega (lo cual reduce en cierta medida su desarrollo); pero en el caso del hombre de arena y Venom, los cuales son carne fresca para la saga, la cosa es distinta, pues sus personajes tienen que ser presentados forzosamente desde cero.
La mayor desilusión para muchos, me parece, será la corta aparición de Venom. El maléfico y colmilludo personaje apenas hace su aparición para la batalla final. El hombre de arena, por su parte, recibe un tratamiento un poco más detallado pero inconcluso al fin de cuentas. El filme se las ingenia principalmente para enfocarse en el conflicto interno de Peter Parker, desarrollando la amistad-enemistad con Harry Osborne, la competencia fotográfica con Eddie Brock y los aprietos y ahogos con su relación con Mary Jane, de modo que descuida un poco el tratamiento de los villanos –los cuales no llegan a adquirir demasiada fuerza como archirivales de Parker–. Con Venom porque las motivaciones de Eddie Brock son puestas en la mesa de forma poco convincente –un personaje en resumidas cuentas vacío, que sólo sirve para llenar la pantalla con un par de efectos especiales más–.
Y el hombre de arena, aunque es introducido de una forma muy sólida, con el avance del relato se pierde y se estanca con sus motivaciones, pues es imperdonable que ante tan magistral escena de gestación –esa en que la arena se junta y desea tomar forma y la cual representa una crucial conexión emocional con el espectador por la incapacidad que tiene el personaje de agarrar el obsequio de su hija– los guionistas dejan inconcluso su arco dramático (¡es sencillamente imperdonable!). Su necesidad dramática no era el perdón de Parker sino la recuperación de su hija. Para Flint Marko el ser atacado por Spiderman era sencillamente algo confuso (pues ignoraba el hecho de que la persona que mató era el tío Ben y a raíz de eso es que era atacado por el arácnido), pero su motivación –y no hay duda de ello– era conseguir el dinero para el tratamiento de su hija. Esa historia necesitaba una conclusión. Entiendo que con dos horas y veinte minutos de duración mucho material quedó en el cuarto de edición, pero esa escena de reencuentro entre padre e hija era, tajantemente, obligatoria. No se puede perdonar. No cuando se han esforzado en crear esa conexión emocional y cuando Thomas Haden Church hace, a mi juicio, el mejor trabajo interpretativo de toda la cinta.
Al ver el producto a gran escala, aún con las deficiencias que he mencionado, Spiderman 3 se las ingenia para crear un producto entretenidísimo. Aquí hay menos acción que su predecesora (la escena del tren, en lo que respecta a la saga, es insuperable hasta el momento), y es de aplaudir que existe, creo yo, un balance adecuado entre el desarrollo de la historia y la inclusión del efecto visual. Nunca hay abuso. Por otro lado los tintes de comedia, en lo personal, son mucho más agradables en esta entrega (la escena de las píldoras o la del recepcionista francés, por ejemplo, son sencillamente hilarantes).
Sigo prefiriendo la segunda entrega por si me preguntan, pero Spiderman sigue siendo para este servidor, después de Superman por supuesto, la mejor adaptación de una tira cómica que ha sido llevada a la gran pantalla (luego le sigue Hulk en mi lista). La tercera entrega, en definitiva, cumple. No como a muchos les hubiese gustado que sucediera, pero satisface en buena medida. Hollywood, como mencionaba una periodista del New York Times, sabe manejar perfectamente el arte del blockbuster (película taquillera).
P.D. Esta vez, para cambiar la dinámica un poco, dejo como sorpresa los títulos a comentar el próximo miércoles. Para mientras pueden ver algunas fotografías que tomó un aficionado durante la filmación del arácnido y de las cuales publiqué su respectivo enlace hace aproximadamente un año.
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