sábado 16 de junio de 2007

Shrek tercero

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Yo fui uno de los pocos, me parece, que no recibió con mucho entusiasmo el resultado del segundo capítulo de esta franquicia. Primero porque me pareció que perdió todo el cinismo tan refrescante de la primera entrega; y segundo, el argumento del novio-conoce-suegros me pareció muy sacado de la manga y marginalmente elaborado. Aunque al final de cuentas no la considero una mala película, mi balanza se inclinó sobremanera a lo exquisito e ingenioso que presentó la primera entrega. Sobre la tercera, que ayer llegó a las salas de cine local, tengo que confesar que me dejó un mejor sabor de boca que la segunda, pero tal como lo sospeché, no logró superar el sólido trabajo de su hermana mayor. Claro, no me refiero al área de la animación computarizada, la cual ha mejorado considerablemente en seis años; me refiero, en cambio, a la frescura de los personajes, a lo mordaz de los diálogos, a lo divertido de sus situaciones y a su audaz y dinámica narración. Ni la dos ni la tres la igualan en esos cometidos; y sobre la cuarta –que arribará por el 2010 me parece– algo me dice que será igual.

Una de las principales razones por la que disfruté mucho más a Shrek tercero –en contraste con su predecesora– fue lo relajado que resulta su propuesta. No es una película ambiciosa. Y si consideramos que es una de las grandes apuestas del estudio para su lote del 2007, creo que es hasta cierto punto poco usual el “riesgo” de hacer una cinta que parece despreocupada de su estatus y de las expectativas que hay entre los seguidores del ogro (dejando a un lado el merchandising y enfocándose en lo ambicioso del guión). Se le percibe como una película cómoda que sabe que goza de personajes con buena reputación y de una simpatía garantizada, de modo que con un par de líneas narrativas bien hilvanadas le basta y sobra para lograr un modesto resultado en taquilla (288,3 millones de dólares en 28 días de exhibición, según datos estimados hasta el 14 de junio para los Estados Unidos).

Algunos creen que el no ser ambiciosa es una señal negativa, pero en una temporada de verano en que hay tanta expectativa con los grandes blockbusters, los cuales incluyen en varias ocasiones sus jugarretas de querer abarcar demasiado (Los piratas del Caribe 3 y Spiderman 3 son un buen ejemplo), Shrek tercero es un respiro grato que demuestra poca ambición pero que tiene a su favor el hecho de presentar una historia que fluye de manera orgánica y sin tantas pretensiones.

Aquí el carismático duo entre el burro y Shrek se esfuma casi en su totalidad. El gato con botas, por su parte, vuelve a poner su carita de inocente –que es el único atractivo del personaje y el cual no aporta absolutamente nada al relato en términos narrativos–. Pinocho, el hombre de Genjibre, los ratones y compañía también vuelven al escenario –con la diferencia que su aparición es más un acto de presencia que otra cosa–. Y así las viejas caras de las entregas anteriores se las ingenian para aparecer por lo menos una vez ante cámara.

El meollo del asunto, esta vez, es que Shrek será papá, lo cual le aterroriza sobremanera (la secuencia de la pesadilla es muy buena por cierto). Su deseo de regresar al viejo pantano se ve temporalmente impedido por la repentina muerte del rey de Muy, muy lejano, el cual le hereda el reino antes de exhalar su último respiro (una escena bastante graciosa si me preguntan). Pero Shrek, obviamente, no quiere ser rey, así que se va en búsqueda –junto con el burro y el gato– de Arturo (Artie), un joven de otro reino que suele ser objeto de burla de su gente pero que es –al ser primo distante de Fiona– el legítimo heredero de Muy, muy lejano. De esa manera se emprende la aventura y el príncipe Encantador, con su ejército de villanos de los cuentos de hadas, intentará impedir que cualquiera se corone como rey –un puesto que se reserva ansiosamente para él mismo–.

Como ya he mencionado la película se muestra bastante relajada, sin ánimos de probar nada y sólo con el deseo de presentar una entretenida historia, lo cual hace con muy buen tino. Aunque se nota bastante su evolución temática –la cual ya no está muy enfocada a los niños sino más bien a los adolescentes–, el apelativo para los peques todavía se mantiene. Debo recalcar que en cuanto a los aspectos más sobresalientes de la película original, Shrek the third (por su título en inglés) representa un claro descenso, pero al final de cuentas se muestra como una película serena y que camina a paso firme con una historia bien hilvanada. En esta temporada de verano, para este servidor, eso es como un oasis en medio del desierto.


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