jueves 05 de julio de 2007

American Splendor

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Me gusta mencionar películas que están nominadas a premios Oscar que prácticamente pasan desapercibidas. La razón es sencilla, muchas veces esas películas son mucho más gratificantes que las escandalosas y a veces sobrevaloradas cintas que atraen la atención de los medios y la Academia.

Una película que recuerdo recientemente y que pasó desapercibida es Requiem for a dream, protagonizada por Ellen Burstyn, nominada como Mejor Actriz por su papel como drogadicta en ese filme. Tardó dos años para que la película llegara a las salas de cine local. Sin duda alguna es una película de gran valor tanto desde el punto de vista experimental como del crudo mensaje que retrata. American Splendor, por ejemplo, no está a la altura de Requiem for a dream, pero es mucho mejor que El último samurai (The last samurai) o Capitan de mar y guerra (Master and Commander), ambas nominadas al Oscar.

La película inicia muy ingeniosamente en los años cincuenta con una escena en que unos niños piden dulces durante las fiestas de Halloween. “¿Y tú jovencito, quién se supone que eres?”, dice una señora entregando dulces y chocolates a los niños con disfraces. “Soy Harvey Pekar”, le responde. El niño es el único que no lleva disfraz y la señora se reversa a entregarle un dulce. “Eso no me suena como ningún superhéroe a mí”, le contesta asombrada. “¡¡Ahh, olvídelo señora!!…”, “…no sé por qué la gente tiene que actuar tan estúpido”, responde el muchacho.

Harvey Pekar no es un superhéroe con poderes extraordinarios como los mutantes de los Hombres X, pero sí es un superhéroe menos idealizado que libra batalla con el asfixio de la vida cotidiana. Harvey Pekar, el verdadero Harvey, se describe al iniciar el filme como una persona que prácticamente no recibió educación formal, ha vivido en barrios mugrosos, ha trabajado en lugares mugrosos y enfrenta una crisis por su segundo matrimonio fallido. Con esa descripción, Harvey continua: “Así que si eres de aquellos que buscan romance o un escapismo o algún personaje de fantasía para salvar el día, ¿adivina qué?...”, “…estás viendo la película equivocada”.

El filme es muy sobresaliente por su particular estructura que desafía la fórmula clásica de narrar películas biográficas. Aquí se utilizan recursos muy buenos que combinan realidad-ficción de una manera muy ingeniosa. Hay pasajes en que actores y los verdaderos individuos comparten escena en un mismo fragmento de película. Esto dota de mucho más realismo al filme ya que se logra crear una conexión muy interesante entre ambos extremos de la narración: la realidad y la ficción.

Los realizadores también han utilizado el recurso de contar la historia valiéndose de elementos propios de las tiras cómicas (pues la vida de Harvey es el tema principal de las tiras cómicas llamadas, precisamente, American Splendor). Algo parecido a lo que Ang Lee hizo con Hulk y su particular técnica de edición. Sin embargo, aquí se va más allá, pues se introduce activamente y durante toda la proyección segmentos que combinan dibujos animados y actores, resultando en recursos que aunque no son del todo nuevos –recordar a Who framed Rogger Rabbit–, sí le dan frescura al filme.

La vida de Harvey Pekar no es una vida escandalosa y que el público en general conoce. Lo que le da el título a la película es el nombre de la serie de tiras cómicas que Pekar ha escrito, tal como mencioné. Lo interesante es que lo que se narra en esas páginas no son historias de poderosos superhéroes, sino más bien son una especie de autobiografía en la que Pekar refleja complejidades de la vida que todo mundo tiene que lidiar pero que nadie habla de ello.

Hay un momento memorable en el que Harvey narra mediante una voz en off lo extraño que resulta leer una tira cómica sobre su vida. “Ahora imagínense viendo una película”, “Sólo Dios sabe lo que siento al ver este filme”.

Esa honestidad definitivamente es memorable. No recuerdo ninguna otra película autobiográfica reciente en la que el espectador se encuentre en una posición tan indescriptible como en American Splendor, porque es el propio Harvey Pekar el que pone en tela de juicio lo que muchos cineastas quieren lograr en el público al presentar películas de corte autobiográfico, o, incluso, biográfico, queriendo impactar a la audiencia con resultados llenos de arreglos dramáticos. Vivo ejemplo de ello es Una mente brillante (A beautiful mind).

Cuando a Harvey lo invitan para una entrevista en el conocido programa de David Letterman, los cineastas, por ejemplo, intercalan imágenes de archivo de la verdadera entrevista e imágenes filmadas exclusivamente para la película. David Letterman muestra un muñeco de tamaño mediano de la figura de Harvey que está a la venta por 34 dólares. “¡34 dólares!”, “¿Pagarías tú 34 dólares por un muñeco así?”, dice Letterman. “¡No!”, “…pero mi esposa sí los quiere”, le responde.

Lo que hace Harvey Pekar es simplemente revelarse tal como es. Sin trucos. Desde un inicio lo demuestra: “Si eres de aquellos que buscan romance o un escapismo o algún personaje de fantasía para salvar el día, ¿adivina qué?... estás viendo la película equivocada”. En la escena final, por ejemplo, vemos que varios compañeros y amigos le hacen una fiesta de jubilación a Harvey. La fiesta es real. Ninguna persona que compone el momento es un actor. Harvey se retiró siendo toda su vida un archivador y así lo vemos cuando aparecen los créditos finales. No hubo varita mágica ni superhéroe alguno que remediara eso.

En la vida real no aplica para todos el grandioso “esplendor americano” que venden los medios. No todos lo consiguen ni cada rincón de esos 51 estados son un paraíso. Harvey finaliza: “…con el dinero de la pensión y los centavos que me han dado por esta película creo que me servirá para seguir mi vida”. En esa escena hay un corte que va del actor Paul Giamatti –el que interpreta al ficticio Harvey–, hasta ver al verdadero Harvey Pekar caminando por las calles de Cleveland.

American Splendor es interesante e ingeniosa por sus recursos, capaz de retratar con solvencia la vida de una persona real mediante técnicas narrativas y visuales muy bien elaboradas, conjugando realidad-ficción siempre en beneficio de la historia y al desarrollo de su “personaje”. Muy buena película.



Publicado originalmente: 25 de febrero de 2004

Comentarios

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Autor: Invitado
Fecha: martes 22 de abril de 2008
Hora: 12:48

Muy Buenaaaa Pelaaaaaaaaa! Se Las Recomiendo!