viernes 06 de julio de 2007

Collateral

Imagen

Calificación: Imagen

En la escena inicial de Colateral hay una conversación muy interesante. Max (Jaime Foxx), un taxista de turno de Los Angeles, maneja hacia el downtown por las mejores rutas que conoce y así llegar a su destino en el menor tiempo posible. Como taxista de profesión y de principios, su objetivo es que sus clientes lleguen satisfechos a sus destinos con la menor tarifa posible. Su pasajero, una atractiva mujer que habla a través de su teléfono móvil, tiene una mejor opción: una ruta más corta y eficaz.

La “pareja” hace una apuesta para comprobar cuál de las dos rutas es más corta. Max, con 12 años de experiencia en su trabajo, conoce los gajes del oficio y gana la apuesta. Lo interesante de la escena es lo siguiente: los thrillers usualmente suelen iniciar energéticamente en los primeros minutos de película. Aquí, por el contrario, nos encontramos ante una escena inicial extensa y que en ningún momento introduce persecuciones o tiroteos. Aunque Colateral no es el único filme que sale de esos convencionalismos, sí habla bien de lo que está por venir.

Michael Mann, director, paulatinamente va creando una atmósfera que representa la rutina diaria del protagonista –véase por ejemplo cuando Max prepara cuidadosamente su taxi antes de iniciar su trabajo–, pero también va mostrando, a su vez, un paisaje desolador: las calles casi desiertas de Los Angeles. Cuando Max está por llegar a su destino la mujer le pregunta si se enorgullece de hacer bien su forma de ganarse la vida. La conversación es interesante porque a pesar de mostrar pinceladas de “coqueteo” entre el conductor y su pasajera, resulta un punto de partida bien establecido que desarrolla muy bien al personaje de Max.

Los planes de este taxista van enfocados a montar una propia compañía de limusinas. Mientras esos planes no vean la luz del día el tipo se desahoga y se aleja de su rutina al observar un retrato de una isla en la cual planea sus vacaciones como un escape a su trabajo. Cuando Max le pregunta a su pasajera si “se siente bien con lo que hace” la respuesta no es positiva.

Cuando la mujer se baja del taxi y se dirige a su hogar, casi inmediatamente se sube otro pasajero, uno con una visión muy distinta de la vida: un asesino a sueldo –Vincent (Tom Cruise)–, el cual contrata los servicios de Max durante toda la noche aún en contra de su propia voluntad luego de que es testigo de un asesinato (–¿Lo mataste?, pregunta angustiado Max. –No, sólo le disparé. Las balas y la caída lo mataron).

Pero Colateral es más condescendiente con Max que con Vincent. El personaje del asesino a sueldo, aunque sin duda con una personalidad imponente, prácticamente se mantiene sin mayores cambios durante el metraje. Por otro lado, la personalidad de Max sí se altera a medida que transcurre la película. De un tipo con miedo y atascado en una situación desafortunada, pasa a ser un tipo medianamente rudo y capaz de enfrentar inteligentemente a Vincent. Su personaje es capaz de asimilar la situación de modo que progresivamente le sirve de remedio para “despertar” de una vida pasiva.

Michael Mann es efectivo con su discurso visual y no sobresatura su película con demasiados arreglos de cámara. Su estilo le provee sustancia al filme. Le da personalidad. Mann, por ejemplo, recurre en varias ocasiones a las tomas aéreas para denotar lo desolado que son los decorados en los que los personajes transitan, mostrando así un aspecto esencial de la película: Colateral, después de todo, es acerca de la relación entre Max y Vincent.

Hay una subtrama que involucra a un policía interpretado por Mark Ruffalo que en vez de aportar al drama por momentos llega a distraer. El final, aunque parece sacado de una película convencional de acción, llega a funcionar por la habilidad del director al estructurar la escena.

Colateral me parece que es una película acertada que muestra una intrigante relación entre dos personajes. Por el lado de Michael Mann (director) representa un trabajo que no supera a El informante pero que sí sabe adecuar muy bien el engranaje de la trama y trabajar en beneficio de los personajes. Jaime Foxx demuestra que sabe llevar muy bien el peso de su personaje a pesar que generalmente se ha desenvuelto en el área de la comedia. Por su parte, Tom Cruise está creando su imagen para ser reconocido no por su estatus de símbolo sexual, sino más bien por interpretar roles más serios que le den perspectiva a su carrera. En Colateral Cruise lo hace bastante bien.

Dentro de toda la gama de producciones que hay en estos momentos Colateral demuestra un buen manejo del discurso narrativo y visual gracias a las peripecias de un buen director como Michael Mann. Aunque no representa un punto alto dentro de la carrera del realizador, sí es un trabajo que está por encima del thriller promedio. Buena película.

Publicado originalmente: 17 de agosto de 2004

Comentarios

Añadir un comentario