sábado 07 de julio de 2007

Music and lyrics (Letra y música)

Imagen

Calificación: Imagen

Cuando se juntan dos actores de la talla de Drew Barrymore y Hugh Grant en una comedia romántica, uno está tentado a decir que no habrá otra película más romántica en el panorama habido y por haber (aún más cuando los estudios deciden estrenarla el día de San Valentín); después de todo, ambos actores vienen a ser como el símbolo por excelencia del género, y, me parece, una colaboración juntos vendría a ser como el bombazo esperado por los espectadores amantes de las rosas, poemas, sonetos y tarjetas de amor. Pero la lógica no siempre es tan certera y confiable como uno quisiera, y en este nuevo filme escrito y dirigido por Marc Lawrence (Miss congeniality, Two weeks notice), la mezcla de químicos, feromonas, personalidades y otros asuntos de los protagonistas no alcanza a proveer un resultado lo suficientemente deslumbrante como para transmitirlo y enamorar al espectador con sus artimañas.

Ambos actores han demostrado de sobra que son muy bien aceptados por el público en interpretaciones que, examinádolas más detenidamente, básicamente son repetitivas (a Drew Barrymore se le critica mucho por sus constantes papeles de ingenua, mientras que a Hugh Grant tal parece que sólo el nombre del personaje le cambia entre películas). Pero aunque a nivel general existe un malestar por parte de los espectadores por ver ‘más de lo mismo’, en los géneros de la acción y la comedia romántica –y más recientemente en la animación por computadora–, estos detalles parecen no importar mucho a la hora de la verdad. El público, después de todo, sigue consumiendo este tipo de productos.

Letra y música no es un trabajo exageradamente similar de modo que se vuelve intolerable, pero en términos de las interpretaciones que suelen realizar estos dos actores la experiencia casi parece un déjà vu.

Alex Fletcher (Grant), es un tipo que vive bajo la sombra de su antigua fama cuando pertenecía a un grupo pop ochentero que deleitaba a las chicas de su época. Hoy en día, sin embargo, se ve forzado a cantar sus viejas canciones en parques recreativos y hoteles a las mismas chicas que asistían a sus conciertos años atrás –con la diferencia que hoy estas chicas ya rondan por sus años de menopausia–. Un día, para su fortuna, le ofrecen el trabajo que sin duda lo adaptará a los nuevos tiempos y le regresará la fama que un día experimentó. La Britney Spears del momento –una joven rubia y sensual llamada Cora– le ha encomendado componer una canción de amor para su creciente y fiel público juvenil. El problema es que Alex es terrible para componer canciones pues lo suyo es la música y la vocalización. Un día, sin embargo, conoce a Sophie Fisher (Barrymore), una chica que llega a regarle y cuidarle las plantas de su apartamento y que, para su alegría y conveniencia, tiene un talento natural para componer canciones. El resto, como suelen decir, es historia.

Uno de los elementos que juegan a favor de esta comedia es su prudente alejamiento de lo empalagoso. Aunque el potencial espectador probablemente pueda telegrafiar el desenlace (ese que ocupa la frase de los cuentos de hadas), el filme se mantiene lo suficientemente enfocado en desarrollar la interacción entre ambos personajes a medida que escriben la canción, en vez de llenar la cinta con situaciones y complicaciones burdas que ya sabemos en qué van a terminar (aunque hay una por ahí que no se escapa). Mientras que en otras comedias ya conocemos de memoria las trivialidades de estas complicaciones y de paso intuimos el glucoso final, aquí, por lo menos, sólo tenemos que soportar el dulzón desenlace (el cual, como repito, se aleja prudencialmente de lo empalagoso).

Al enfocarse sobre todo en la interacción y dinámica que llevan los personajes en sus reuniones para escribir la canción, los actores –aunque repitiéndose en cierta manera– pueden hacer gala de sus personalidades y sus apelativos interpretativos (de ahí el agrado que pueda generar la cinta). Yo les veo poca química a estos dos, debo ser honesto, pero al final de cuentas hacen bien su oficio. Los toques graciosos –como el personaje de la hermana de Sophie– son siempre bienvenidos. En fin, una película que se deja ver pero que no es nada excepcional. Si recientemente vi Serpientes en el avión (Snakes on a plane), la cual no fue de mi particular agrado, creo que Letra y música es, dentro de lo que cabe, un trabajo regular –así como lo es dentro del universo de la comedia romántica–.


Comentarios

Añadir un comentario