sábado 28 de julio de 2007

Arthur y los Minimoys

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Lo último que nos ha llegado a la cartelera salvadoreña, luego de un ciclo lleno de cintas catalogadas como “las más esperadas del año”, es un producto de factura francesa que cuenta con Luc Besson como director–escritor y que, además, es catalogado como el proyecto de animación más grande de Europa hasta la fecha (según notas de producción). El realizador ha estado muy atareado todos estos años, sin duda, pero es interesante observar que desde 1999 no nos visitaba bajo el título oficial de director (recordar The messenger: The story of Joan of Arc). Con la inclusión de voces de la talla de Madonna, Robert De Niro, David Bowie y Snoop Dog entre el reparto, Besson sabe maquillar bastante bien un trabajo que, si no es por la ayuda de la ficha técnica, tal pareciera que se trata de otro producto estadounidense. A pesar de no ser una de las mejores películas infantiles que han llegado a nuestras pantallas, Arthur y los Minimoys es un trabajo lo suficientemente simpático como para amenizar una jornada de sano entretenimiento.

Basada en los libros y personajes escritos por el mismísimo Besson, el filme cuenta la historia de un pequeño llamado Arthur (Freddy Highmore), el cual busca deseperadamente un tesoro que se encuentra en la ciudad de los Minimoys, lugar habitado por unas pequeñas criaturas que viven en el jardín de su casa. El tesoro le servirá a Arthur para evitar que los desalojen, junto con su abuela, de una tranquila y acojedora casa de campo en donde viven pacíficamente sus días –la cual pronto será embargada si no pagan la cantidad estimada por un fastidioso visitante–. Sin embargo, la búsqueda no sólo se limita al tesoro escondido, sino también a su desaparecido abuelo –un explorardor y descubridor de la civilización de los Minimoys quien es el encargado de firmar los papeles que impedirán que la casa sea embargada–. Así, Arthur descifra varios de los escritos de su abuelo y emprende la aventura en terreno de los Minimoys, territorio que está siendo amenazado por el temible Maltazar (David Bowie).

Aunque considero que la dosis de aventura que provee la cinta es amena y llevadera, el principal ‘pero’ que conlleva el asunto es que el ritmo es demasiado frenético. La película inicia a un paso un poco acelerado y una vez nos ha introducido a todo este mundo animado por computadora, el devenir de la acción no baja en intensidad, quitándole momentos de respiro que sin duda le hubiesen proveído un balance mucho más conveniente a toda la propuesta. En otras palabras, el filme se desarrolla de una manera demasiado agitada. Eso es un fallo porque aunque los personajes son simpáticos y las situaciones que enfrentan son en mayor o menor medida entretenidas, el desequilibrio que provee el ritmo acelerado contribuye a minimizar el sentido de apreciación que el espectador va desarrollando durante el transcurso la cinta, pues no se nos otorga la oportunidad de digerir apropiadamente lo mostrado.

Por otro lado, aunque la animación no es tan impresionante como la de Shrek tercero (un ejemplo reciente), debo decir que me resultó agradable las pinceladas que se nos entrega de este mundo en miniatura (en especial la composición 3D de los segmentos en que aparece el villano Maltazar, los cuales me recordaron mucho a El cadáver de la novia, de Tim Burton). Es una lástima, pasando a otro apartado, que una de las más importantes subtramas haya sido descuidada al momento del desenlace (esa que tiene que ver con los padres de Arthur), pues a la hora del planteamiento los realizadores nos dejan claro que forma parte del arco dramático del protagonista (nótese la escena en que Arthur está a punto de soplar las velas de su pastel de cumpleaños). A pesar de todo Arthur y los Minimoys es un trabajo que, aunque no cuenta con todo ese poderío publicitario para atraer más público, sí me parece que es digno de una cálida visita a las salas de cine.

Los adultos probablemente no encontrarán mayor goce en un filme como este (a diferencia de lo que pueden encontrar en Los Simpsons, por ejemplo), pero la experiencia familiar que viene ligada a este título no es algo que me parece despreciable. Sí creo que el ritmo apresurado es un elemento que hay que tomar en mucha consideración (de ahí principalmente mi calificación), pero a grandes rasgos Besson ha confeccionado una cinta simpática e inofensiva. En lo personal, no me molestaría ver la segunda y tercera parte (las cuales están actualmente en producción). Si he visto todas las de Scary movie y sus similares (bastante malas por cierto), porqué no voy a ver otra de los Minimoys.


Tags: Criticas de cine, Luc Besson, Francia, Madonna, Snoop Dog

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