miércoles 01 de agosto de 2007

The host (2006)

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Hoy vamos con algo de Corea del Sur que se estrenó oficialmente en DVD el martes 24 de julio y que es un título, por cierto, bastante comentado a nivel internacional. Allá por tierras asiáticas (específicamente en su país de origen) ya lleva un poco más de un año de haber sido exhibida en cines, resultando en un sorpresivo éxito taquillero que le ha otorgado la reputación financiera necesaria para saltar las fronteras orientales y visitarnos por estos rumbos (aunque sea un año despúes). Aunque toda la expectativa que ha generado cierta publicidad en algunos países es bastante desorientadora (comparándola con Tiburón o Alien), lo cierto es que la cinta es en mayor o menor medida una “película de monstruos” (monster movie) que cuenta con una refrescante vertiente: su enfoque viene aderezado con un considerable contenido sociopolítico y una dosis interesante de tragicomedia. Aunque al final la mezcla no es del todo satisfactoria, The host es un pieza que, me parece, no debería ser crucificada tajantemente por sus irregularidades.

La película inicia con una escena que tiene mayor significado que el que aparentemente deja entrever por primera vez (les dejo a ustedes esa interpretación). En ella se nos da a conocer de manera sobria y explícita el origen de la criatura que años o meses después aterrorizará a los ciudadanos que viven en las cercanías del río Han, en Seúl. Durante el primer ataque del terrorífico monstruo (una secuencia sencillamente magistral) una niña es capturada por la criatura y un considerable número de individuos mueren durante el incidente. A partir de ahí arranca la travesía del rescate, pues la pequeña en cuestión resulta ser la hija del torpe protagonista llamado Park Gang-Du (Kang-ho Song), una especie de antihéroe que junto con su fracasada familia intentarán burlar las precauciones gubernamentales para enfrentar, ante todo pronóstico, a un gigantesco animal que puede acabar con ellos en menos de lo que canta un gallo.

Pero el filme, como se percatarán los que ya lo han visto, no es en el sentido estricto una "película de monstruos". Es decir, el protagonismo de la criatura es bastante reducido y más que un fin en sí mismo es un medio que utilizan los realizadores para cumplir dos propósitos. Uno, inyectarle una dosis de terror potente a la cinta (aunque el mutante no es el foco de atención sus apariciones sí que son cautivantes). Y dos, dar campo para una reflexión, si se quiere (aunque un poco hueca), de la relación hombre-medioambiente; pero sobre todo, a través de todas las referencias explícitas y no tan explícitas presentes en el filme, a una reflexión en donde se cuestionan, por ejemplo, las intervenciones militares de los estadounidenses, la eficacia de las autoridades e instituciones locales ante la tragedia o los métodos que utilizan los gobiernos y semejantes para infudir temor y controlar a la población.

En el primer caso ahí tenemos al doctor 'yanqui' que ordena el derrame de tóxicos con fines más siniestros que limpiar el polvo a las botellas, a lo que podemos añadir las pruebas de armas biológicas que se realizan en territorio extranjero. En el segundo caso ahí está el tipo rescatista que llega con su traje amarillo a hacer el ridículo al improvisado funeral, o el casi nulo registro de seguridad que realizan en un puesto militar. Y en el tercer caso contamos con el evidente anuncio de un aparente virus que porta la criatura, despertando una especie de temor parecido a lo que generó el SARS o el Antrax. En fin, una gama de temáticas y vertientes que le proveen más riqueza narrativa al asunto.

El problema viene, creo yo, cuando el filme intenta combinar varios elementos que no encajan precisamente bien los unos con los otros. La comedia es un buen ejemplo, la cual en ocasiones es soberbia cuando se combina con la tragedia, como esa escena incial de la captura de la niña, pero hay momentos en que no cuaja mucho con otras situaciones que se van desarrollando, ya sea porque no son graciosas o porque el editor extiende mucho ciertas escenas (como la toma cenital donde toda la familia está en el suelo llorando por la pequeña, que a mi parecer cuenta con varios segundos de más que sobrecargan el contenido dramático, de modo que el espectador ya no sabe si reírse por la sobreactuación o llorar con la familia). Además, hay otras que hasta innecesarias resultan (como la plática en donde el abuelo habla con los hijos menores sobre la torpeza de su hermano mayor).

Pero a pesar de esos desperfectos y algunas distracciones en la parte media del relato, lo más sobresaliente, junto con el contenido sociopolítico, es la aguda destreza del director Joon-ho Bong para narrar su historia utilizando el lenguaje cinematográfico -el manejo del sonido, la profundidad de campo, encuadres precisos y absorbentes-. Un excelente ejemplo de ello es la secuencia inicial, la cual ya he mencionado con anterioridad, así como la tensión que generan las escenas de la chica en la guarida de la criatura (recordar cuando intenta escapar junto con los perfectos encuadres que van revelando el devenir de la acción).

Es por eso que, aunque es evidente la irregularidad del relato, The host me parece un trabajo entusiasta y con los suficientes aportes visuales y narrativos como para considerarlo bueno. Los que van extrictamente por el monstruo es muy probable que se decepcionen (no por los efectos visuales, que están muy buenos, sino por las pocas apariciones del mismo), para el resto les recomiendo verlo como una especie de sátira sociopolítica que como una "película de monstruos".


Tags: DVD, Criticas de cine, Monstruos, Joon-ho Bong, Host

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