sábado 01 de septiembre de 2007

Mujeres infieles

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Calificación: Imagen

Según una encuesta realizada por las Naciones Unidas, nos dice una presentadora de televisión en los primeros minutos del filme, el 62 por ciento de las mujeres en Chile son o han sido infieles a su pareja. Para llegar a dicha conclusión se entrevistaron aproximadamente 1,600 mujeres a lo largo de dicho país, con lo cual Chile se adjudica el título, "por amplio margen" (según la psicóloga entrevistada), del país con las mujeres más infieles del planeta. Los realizadores intentan explorar, mediante la narración de las historias de cuatro mujeres, algunas de las vertientes y causas por las cuales esas cifras son tan altas. El resultado, sin embargo, deja mucho que desear.

El propósito o la inspiración es noble. Ante un dato estadístico tan alarmante no es de extrañarse que surja un deseo por explorar las posibles causas de tal fenómeno. Aunque los resultados de una hipotética investigación podrían arrojar resultados mucho más variados y complejos, el filme adopta una postura clara y consistente desde el inicio: “…la mujer engaña por algo… La mujer no engaña de puro caliente… Tenemos un fuerte instinto monógamo a menos que seamos profundamente infelices”, explica la psicóloga durante la entrevista. Esa declaración, como se podrá observar posteriormente, representará el sustento teórico (por decir algo) de las motivaciones de estos personajes femeninos. Evidentemente lo de la psicóloga es una simplificación del asunto, pero en este caso funciona como el eje central de la propuesta.

Lo malo, me parece, no es el enfoque o punto de vista que adopta el guión, sino la deficiente ejecución narrativa de estas historias. La cinta apenas desarrolla los conflictos internos de estas mujeres, las cuales atraviesan una etapa de total insatisfacción con sus respectivas parejas (no necesariamente sexual).

El problema es que el filme se descuida tanto a la hora de narrar que cuando se nos ha introducido uno de los conflictos, el guión da paso a la siguiente historia y casi se olvida por completo de continuar lo que ya ha iniciado.

Además, el guión y toda la propuesta resultan tan simplistas que para explicar una de las “infidelidades” se apela a una línea de diálogo como: “Ella tiene todo lo que necesita” (materialmente). Y no es la línea en sí, sino toda la ejecución de la historia. Es poco creíble, nada profunda a nivel dramático y hasta mal actuada en ese caso particular. Aparte de esa línea de diálogo es poco lo que los realizadores le inyectan a esa historia para volverla rica en contenido —tanto en el texto como en el subtexto—. La escenografía, en ese caso específico, desempeña un buen rol para denotar lo frío de la vida de dicha pareja, pero no resulta suficiente como para decir sin tapujos que hay un sólido impacto dramático a nivel general.

Algo similar sucede con otras dos historias presentes en el relato (la de padre/hijo, por ejemplo). Además, no nos queda esa sensación de reflexión genuina, resuelven fácil y, además, están escuetamente elaboradas.

Lo que sí quiero destacar, sin embargo, es el trabajo interpretativo de María José Prieto (Cecilia Ureta). Lo de ella es, por sobre todo el reparto, lo mejor de la cinta. Además, la historia de su personaje es la que está mejor confeccionada (claro, contrastándola con las otras tres únicamente). Su escena clímax, en donde confiesa el motivo de su infidelidad, es sencillamente potente a nivel dramático e interpretativo; desde el plano general que abarca al esposo, el proyector y a ella, hasta el mismísimo momento en que suelta la confesión entre lágrimas (o lo que sigue después).

El tratamiento de esa relación de pareja es el ejemplo perfecto de cómo se tuvo que desarrollar el resto. Lastimosamente el filme juega con otros elementos y personajes que para cuando los créditos finales aparecen en pantalla, la historia de Cecilia tiene poco impacto para darle una calificación global positiva. La psicóloga, al inicio del filme, declara que la mujer tiene un fuerte instinto monógamo y que, según se puede inferir de su declaración, sólo sería infiel en el caso de estar profundamente infeliz. Repito, eso es una simplificación del asunto para fines prácticos de la película, pero ultimadamente Mujeres infieles no logra capturar eficientemente esa infelicidad que experimentan sus mujeres.


Tags: Criticas de cine, Chile, Cine

Comentarios

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Autor: Pambazo
Fecha: viernes 07 de septiembre de 2007
Hora: 20:24

La calificación que le diste a la película es muy mala, eso no lo cuestiono, lo que si, es que fuiste a poner las nalgas del tipo en esa foto.
Para nosotros los del sexo masculino eso es muy deprimente, mejor hubieras puesto una foto donde el tipo saliera de lado y no se viera nada, también podrías haber puesto otra foto donde tanto a el como a ella se les vieran las nalgas, así estaríamos parejos. Solo por eso yo le pongo una estrella menos a tu post :D
Autor: NOF
Fecha: viernes 07 de septiembre de 2007
Hora: 21:33

Jajajaja... Tienes razón Pambazo. Puse esa foto porque el plano es muy sugestivo referente al contenido de la película (sobre todo por la posición de la mujer abrazando al hombre, como envolviéndolo, la cual representa muy bien la historia particular de esa pareja).