Una pareja explosiva 3 (Rush hour 3)
Calificación:
Cuando se ve películas, entre otros aspectos, hay que estar atento a los primeros minutos del metraje. El filme que hoy me compete muestra en las escenas iniciales, precisamente, la apuesta que se ‘esconde’ tras el proyecto. Luego de la secuencia de créditos en la que vemos los rascacielos de una metrópolis, la cámara baja de un ángulo cenital directo a enfocar, a medio plano (si mal no recuerdo), a un policía dando vía en una concurrida calle. Cuando el personaje sigue una rutina de baile bastante graciosa, con iPod incluído, el centro de atención de todo el asunto no es otra cosa que la comedia física del hilarante Chris Tucker (Detective James Carter).
Dos películas atrás las ‘responsabilidades’ recaían casi equitativamente entre la ‘bocota’ de Tucker y la habilidad del talentoso Jackie Chan. Hoy en día, con 53 años encima, Chan ya no puede hacer las mismas ‘acrobacias’ que en el pasado (es notable el uso de dobles durante toda la cinta); debido a eso, Tucker, quien todavía cuenta con el carisma y energía suficiente para más correríos, es el que adquiere marginalmente el mayor protagonismo durante el metraje. De ahí que la escena inicial resulte tan representativa. Es decir, esos segundos dejan claro dos cosas: la primera es que el “mariscal de campo” será Tucker; y la segunda, que la comedia física será su arma principal.
Pero el problema yace en el hecho de que, a medida que avanza el relato, es evidente que el actor ha perdido una buena dosis del carisma que tanto gustó en la primera entrega (por lo menos para este servidor). Es más, hay momentos que se percibe una sobreactuación de su parte, llegándose a sentir, además, que las escenas parecen bastante forzadas. Un ejemplo de ello es cuando la pareja protagonista acude a una clase de artes marciales, en donde se enfrentan con un gigantón que los hubiese hecho picadillo de no ser por la interrupción que provoca el maestro del lugar.
Por ahí se introducen, además, unos guiños que vuelven ameno el producto, como el cameo del director Roman Polanski como un detective francés, o el del taxista que ‘odia’ a los estadounidenses (una crítica ingeniosa dentro de sus propios límites, si me preguntan). Además, hay por ahí una escena con un juego de palabras que también se traduce en algunos puntos extra, pero lastimosamente es poco lo que el filme tiene para ofrecer, considerando que presenta una historia que da la impresión de ser concebida de forma demasiado apresurada, como si al guionista le hubiesen dicho: “queremos el guión para la otra semana”.
Jim Jarmusch, según leí, escribió el guión de Flores rotas (Broken flowers) en dos semanas, pero el resultado de su trabajo conceptual supera con creces lo aquí expuesto, por lo que no es tanto el tiempo de escritura el factor clave, sino lo “fácil” que resulta agregar los ingredientes a la olla cuando se trata de recetas pre-fabricadas; porque Una pareja explosiva 3 (Rush hour 3) es precisamente eso: un producto pre-fabricado que reúne los elementos que ya cuentan con un respaldo previo en cuestiones de desempeño taquillero.
De esa manera, apelando a las gracias de Chris Tucker y al recuerdo de varios pasajes de las entregas anteriores (como la inclusión de la tonada de War en los minutos finales), el filme juega a lo seguro y se olvida, principalmente, de generar tensión. Las risas, por su parte, sí van incluídas en el paquete (aunque de forma marginal).
En general, un filme regular, el cual, para los que somos simpatizantes de las entregas anteriores, apenas llega al terreno de lo aceptable.
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