lunes 10 de diciembre de 2007

Beowulf

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Calificación: Imagen

Actualización agregada (leer abajo)

Robert Zemeckis (director) parece ser que es uno de los principales jugadores en Hollywood que intentan penetrar más y más la tecnología 3D. Su esfuerzo previo en el ramo, El expreso Polar (2004), resultó ser un loable intento por mimetizar actores de carne y hueso. Con Beowulf, la cual también hace su presentación en salas con capacidad 3D, son aparentes las mejoras que presenta con respecto a su predecesora; aún así, la computadora sigue dejando un vacío abismal a la hora de retratar el inmenso rango de expresividad del rostro humano.

Uno puede apreciar los admirables detalles que comprenden la carne de Grendel, la energética e impresionante animación del dragón al final del metraje, los espectaculares juegos de iluminación que utilizan los cineastas, etcétera; pero cuando la cámara apunta en primer plano al rostro de los personajes, no hay tecnología que la salve: el espectador sabe, en ese preciso momento, que está ante una farsa.

El filme, a juzgar, tiene una división de dos capítulos: el ascenso de Beowulf al trono, y, posteriormente, su abrupta caída con el paso de los años. Es en la primera mitad, indiscutiblemente, en donde hay mayor riqueza narrativa en cuanto al desarrollo de personajes. Gran parte de ello se debe, me parece, a la intervención de un Anthony Hopkins agobiado por las decisiones del pasado. La segunda mitad, en cambio, olvida esa profundidad humana que adquirió el relato y da paso a un espectacular encuentro entre Beowulf y un dragón que asecha su reinado.

Ambos capítulos tienen sus altibajos, y ambos funcionan bien de manera independiente. Cuando éstos se unen para formar el producto final, es allí en donde las piezas no encajan a la perfección. La narración, en síntesis, se aparta demasiado de esas emociones y cuestionamientos que ha explorado en sus personajes, dando paso a un segmento que, si bien es impresionante a nivel visual, no define el verdadero trasfondo de la historia.

Beowulf termina siendo un personaje mal dibujado. Sus motivaciones son claras, y su personalidad queda bien definida con sus alardes de grandeza, pero las lecciones que sus decisiones traen consigo quedan simplemente regadas entre tanta destrucción que provoca su batalla con el poderoso dragón. Para el caso, es más interesante el trasfondo del personaje Wealthow (Robin Wright Penn), la reina que ha soportado ver a sus maridos caer ante la tentación de la belleza y la seducción. John Malkovich y Angelina Jolie, por su parte, son rellenos únicamente.

Aunque la imagen computarizada no alcanza un grado de excelencia a la hora de capturar emociones a través del rostro, la cámara, de igual manera, captura otras realidades y detalles que vuelven al filme bastante atractivo a nivel visual. Yo, sin embargo, me quedo con El expreso Polar, un filme en donde la ‘presencia’ de Zemeckis es mucho más evidente y en el cual hay más riqueza narrativa tanto en el texto como en el subtexto.


Actualización: Aunque los periódicos locales señalan que la calificación otorgada por la Dirección de Espectáculos Públicos es para mayores de 12 años, mi sugerencia es que no lleven a niños menores de 15 años. El contenido, lenguaje y demás, no es apto para pequeños. De hecho, Beowulf es una película, diría yo, para adultos. Hecha la sugerencia, queda a su criterio tomarla en cuenta o no.


Tags: Beowulf, Anthony Hopkins, Angelina Jolie, Robert Zemeckis

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