martes 04 de marzo de 2008

Cloverfield

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Si observan la foto (arriba) denle un vistazo a la forma en que está compuesta la toma. ¿Ven la modelo que también mira hacia arriba casi con la misma expresión que los protagonistas? De seguro se estarán preguntando: ¿qué estarán viendo? Bueno, tengan por seguro que no se trata de la última cirugía de Michael Jackson (aunque por la expresión de sus rostros pareciera que sí).

En lo personal, me agrada esa clase de detalle (lo de la modelo, no lo de la cirugía) a la hora que los directores deciden confeccionar sus tomas. Pero denle un buen vistazo porque Cloverfield (Monstruo, por su título en español) apenas mantiene estática su cámara durante la proyección (a la Blair witch project).

A estas alturas ya sabrán que lo que los personajes están viendo es un monstruo (vamos, el mismo título en español lo dice), y si van a ver la película, tengan por seguro que lo verán con lujo de detalles, así que dejémoslo a un lado, de seguro los militares estadounidenses se harán cargo de él.

Aunque Matt Reeves es el director del filme, Cloverfield lleva consigo el peso de su productor J.J. Abrams, creador de series de culto como LOST o Alias. 

Me agradan dos cosas de Abrams: una, los conceptos atractivos que genera para diversos proyectos, y la otra, que le otorga mayor importancia al drama de los personajes que a lo que los rodea.

Cloverfield lleva consigo ambos elementos. Más que la historia de un monstruo (sus orígenes, destino, etcétera), la cinta nos introduce y conduce única y exclusivamente a través de las penurias de supervivencia que atraviesan los personajes, y lo hace por medio de una premisa bastante interesante: toda la narración ocurre desde el punto de vista de una cámara casera.

Lo hemos visto antes, cierto, pero aún mantiene su frescura.

Además, el filme incluye otro elemento que no vemos muy seguido en las películas de Hollywood; los narratólogos lo llaman narración restringida (que en este caso se presenta en una de sus instancias extremas). Es decir, la audiencia conoce sólo lo que unos cuantos personajes conocen. La noche de los muertos vivientes (Night of the living dead, 1968) y Señales (Signs, 2002) son un par de ejemplos.

Al utilizar este tipo de narración uno puede crear, entre otras cosas, un alto nivel de tensión e involucrar más al espectador con los personajes. Me parece que Cloverfield lo logra.

De esta manera, el viaje y las penurias de los protagónicos se ven acentuadas por una de las cosas que mejor sabe hacer el sistema de producción de Hollywood: el diseño de sonido.

El viento, los rascacielos quebrantándose, los gritos de la muchedumbre, los misiles de los militares, la respiración del monstruo, etcétera, todo al servicio de una puesta en escena cautivante.

Me parece que a uno de los personajes principales, Rob, le falta un poco más de peso en la interpretación, pero aún así no es un factor que mina la propuesta. 

El filme entrega una alta dosis de adrenalina y sabe ir construyendo progresivamente toda la trayectoria de los protagónicos, mostrándonos por pequeñas entregas a la gran criatura hasta que llega un momento que, de golpe, nos la revela en todo su esplendor. Y aunque eso, como he dicho, no es su objetivo primordial, el efecto que genera siempre es bienvenido. 

Se argumenta que la cinta no aporta mayor cosa con respecto a sus predecesoras del género, pero este servidor considera que, con las herramientas que ocupa, Cloverfield monta un viaje tenso y lleno de espectáculo de mayor calidad que otras por ahí (¿alguien dijo Godzilla?). 

Mientras que otras películas que involucran monstruos o grandes desastres casi siempre nos mantienen a una distancia segura, ésta nos tira justo en medio de la tormenta. Si no les incomoda que la cámara se mueva mucho, me parece que el filme cumple. 


Tags: Monstruo, J.J. Abrams, 1-18-08, New York

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